
IGLESIA EVANGÉLICA CRISTO VIVE HOY DE GUADALAJARA
Estamos en Calle Alamín, 38 de Guadalajara (Guadalajara), España
Somos una iglesia evangélica en Guadalajara. Servimos a Jesucristo y le reconocemos como Señor y Salvador de nuestras vidas.
El consejo que dirige esta iglesia está formado por los siguientes miembros:
- Pablo Bujalance: Anciano y pastor.
- Tomás: Diácono.
- Inés: Diácono.
- Marcia: Diácono.
LO QUÉ CREEMOS
Creemos, en un solo Dios verdadero que existe eternamente en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Creemos, en el Señor Jesucristo, el Hijo Unigénito de Dios, solo Él el Salvador del mundo, fue concebido por el Espíritu Santo, nació de una virgen llamada María, fue crucificado, murió, fue sepultado, resucitó, ascendió al cielo y volverá para el juicio final.
Creemos que el Espíritu Santo convence a las personas de pecado, las lleva al arrepentimiento y las hace renacer a una nueva vida. A los que creen y confían en Jesucristo como Señor y Salvador, el Espíritu Santo mora en ellos y les da poder y fuerza para vivir en santidad y en obediencia, según la voluntad de Dios.
Creemos que La Biblia es la Palabra de Dios, escrita por la inspiración del Espíritu Santo y es la autoridad suprema y final para nuestra norma de fe y conducta.
Creemos que todos los hombres son pecadores y necesitan el perdón de Dios. El Señor Jesucristo pagó el precio por el pecado cuando murió en la cruz. Los que se arrepienten y personalmente aceptan el regalo de la nueva vida, pagado por el Señor Jesucristo, son perdonados y tienen vida eterna.
Creemos en el retorno visible de nuestro Señor Jesucristo en poder y gloria, la resurrección de los muertos, el juicio final y la consumación del Reino de Dios.
Creemos que la iglesia es el cuerpo de Jesucristo; Él dio a su iglesia la responsabilidad de comunicar el evangelio a todo el mundo. Por tanto, estamos comprometidos con la misión de la iglesia que va más allá de nuestra propia cultura y raza.
LO QUE PRACTICAMOS
La Biblia como Nuestra Sola Autoridad – Aceptamos la Biblia como la base de todo lo que creemos. Es nuestra norma de fe y conducta. Reconocemos su importancia en nuestra vida diaria. Es imprescindible
leerla, oírla, estudiarla, meditarla, memorizarla y aplicarla.(2 Timoteo 3:17; 2 Pedro 1:19-21; Juan 5:39)
El Sacerdocio de Cada Creyente - Practicamos la verdad de que cada creyente es un ministro de Dios. Animamos a cada creyente a descubrir, desarrollar y utilizar los dones espirituales en la obra del ministerio. “Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.” (1 Pedro 2:9)
La Proclamación del Evangelio - Es la responsabilidad de cada cristiano compartir el mensaje del evangelio que lleva esperanza y salvación a la gente. “Al contrario, santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros.” (1 Pedro 3:15)
La Dependencia del Espíritu Santo - Creemos que la única manera posible para vivir la vida cristiana es por medio del poder de Dios dentro de nosotros. Buscamos practicar la dependencia del Espíritu de Dios en cada momento, en toda situación, en cualquier lugar. Efesios 5:18b dice: “antes bien sed llenos del Espíritu.”
Don de Lenguas - Reconocemos la vigencia del don de lenguas, pero siempre siguiendo estrictamente lo establecido en 1 Cor. 14. Por lo tanto, el hablar en lenguas no tiene sentido si no son interpretadas, por lo que la práctica de este don debe quedar circunscrito al ámbito privado, para evitar confusiones en la iglesia. Por eso no practicamos el don de lenguas en nuestras reuniones.
Creemos que los cristianos son bautizados por el Espíritu Santo en el momento de la conversión (1Corintios12:13 y Romanos 6:3) y la enseñanza de que el don de lenguas es la señal de haber sido bautizado por el Espíritu Santo es incorrecta.
El Bautismo cristiano significa identificación con la muerte y la resurrección de Jesucristo. También ilustra la nueva vida que el cristiano tiene en Cristo. Es para todos los creyentes. El bautismo no salva, sin embargo la Biblia lo presenta como paso básico y acto de obediencia para cada creyente
(Mat. 28:19-20; Hechos 2:41).
Creemos que el bautismo por inmersión es la mejor representación del modelo bíblico. Esta forma es la mejor expresión del significado del bautismo, que es nuestra identificación con la muerte y la resurrección de Cristo. Así que, cuando practiquemos el bautismo lo haremos de esta forma. (La única excepción al requerimiento de inmersión es en el caso de que el candidato tenga limitaciones físicas. En este caso el liderazgo de la iglesia permitirá una forma alternativa de bautismo)
Los ejemplos en el Nuevo Testamento indican que los creyentes eran bautizados inmediatamente después de creer. No se señalaba algún período probatorio, aunque ello pudiese justificarse para comprobar la autenticidad de la fe. Los requisitos básicos del bautismo son: primero, el candidato es un creyente dispuesto a obedecer a Cristo; segundo, tiene un claro entendimiento de la salvación y del significado del bautismo. No tenemos un requisito de edad, sin embargo el creyente debe tener una edad suficiente para entender el significado de la salvación y del bautismo. Es necesario que el candidato se reúna con los líderes de la iglesia o con un representante del liderazgo para una instrucción bíblica básica. Y tercero, debe estar dispuesto a identificarse con una iglesia local.
La Mesa del Señor es un recordatorio de la muerte de Cristo. Los elementos, el pan y la copa, son símbolos que representan el cuerpo y la sangre derramada en el sacrificio de Cristo. La Mesa del Señor es un símbolo especial dado a la iglesia por Cristo. El pan y la copa deben ser recibidos en memoria de su sacrificio por y para nosotros. Es para creyentes. Debe ser dirigido por los líderes espirituales de la iglesia: ancianos, pastores, misioneros, etc.
La Biblia no nos dice explícitamente con qué frecuencia la iglesia debe efectuarla, pero es nuestra práctica celebrar esta ordenanza todos los domingos.
Requisitos: Primero, puesto que el Nuevo Testamento enseña que el bautismo es un paso básico y obligatorio para todos los creyentes, nuestra práctica es requerir que todos los que van a participar, deben ser bautizados. Los visitantes de otras iglesias evangélicas pueden participar si están bautizados; Segundo, limpieza espiritual como se menciona en 1 Corintios 11:27-32.